Pintura que representa al santo barbado, de rodillas, vestido con túnica blanca y con un corazón en sus manos; flanqueado por dos leones rampantes. Sobre el suelo hay una mitra, y de la boca del santo sale una filacteria con las palabras Iesus, Iesus". Se trata de la representación de la escena de la muerte de San Ignacio, Obispo de Antioquía, mártir y Padre Apostólico, que fue condenado a morir devorado por las fieras. La presencia destacada de su corazón junto a las palabras "Iesus" "Iesus" debe hacer referencia a la tradición que narra como, tras su muerte, se encontró en su corazón, grabada en letras de oro, la palabra "Jesús", que también pronunció en el momento de su martirio. Este vínculo con el nombre de la Compañía podría explicar su presencia en el programa iconográfico de este conjunto jesuita. Esta pintura, al igual de las restantes del retablo de igual mano y cronología, muestra una clara influencia del manierismo nórdico, apreciable en aspectos como su dibujo seco, el rostro de la figura o el tratamiento de sus ropajes. Aunque ha sido vinculada por algunos investigadores a Francisco Pacheco, se considera actualmente obra anónima, próxima al estilo de Vasco Pereira."