Busto de la Inmaculada Concepción en escayola sin policromar. El rostro de la Virgen atrapa la mayor atención de la obra, describiendo una mirada centrada en la oración e imbuída en el ideal montañesino de humildad y modestia. Es característico la sencillez del tratamiento del cabello, cuyas ondas caen desde la cabeza hacia los hombros, creando un sutil juego de luces y sombras por la incisión de la luz en la superficie escultórica en unos casos, y resbalando en otros. De esta manera, se manifiesta una búsqueda de nuevas formas de naturalismo que conecten con la realidad espiritual del Barroco sevillano. Se trata de una reproducción de la obra del mismo nombre, atribuída al artista barroco jienense Juan Martínez Montañés (1568-1649), ejecutada para la iglesia de Santa lucía en el año 1625, y posteriormente trasladada a la parroquia de San Julián de Sevilla.
Hay dos modelos de la misma obra en la Universidad de Sevilla, numerados 2/2. Éste contiene la inscripción "446(.../2)-01-61-ESC" y responde al Número de Inventario Sorolla "101446".