Cuadro que representa un paisaje con río en primer término en el que destaca la presencia de un molino encalado y con tejado a dos aguas. La vegetación es muy espesa, árboles y matorrales principalmente, y se funde con la arquitectura vernácula, dejando ver el paso tranquilo del agua. El dibujo queda en segundo plano a favor del trabajo de los volúmenes difuminados, denotando un estilo impresionista en el que el trabajo de la luz y el color son los argumentos más importantes. Esto se hace posible gracias a la utilización de pinceladas sueltas, minuciosas y ágiles. Se trata de un trabajo académico para la asignatura de "Paisaje" de la Facultad de Bellas Artes.