Pintura que presenta un paisaje rural con tres casas muy simplificadas en sus volúmenes, con los techos rojos a dos aguas y ventanas oscuras. En la parte inferior, el artista describe pinceladas azules muy amplias que parecen representar agua, reflejándose en el muro lateral de la primera casa. Una gran palmera de colores violáceos y rojos recorre en primer plano el margen derecho del cuadro, inclinándose en la parte superior y dejando caer las palmas.
Es una figuración contemporánea en la que el dibujo queda en segundo plano a favor del estudio de los volúmenes difuminados, denotando un estilo desenfadado en el que el trabajo de la luz y el color son los argumentos más importantes. Esto se hace posible gracias a la utilización de pinceladas sueltas, minuciosas y ágiles.