Cuadro que representa un paisaje con un río en primer término y una isla arbolada en el centro. Al fondo aparece un conjunto urbano desarrollado a base de grande volúmenes geométricos. Las formas son muy esquemáticas en tonos pastel, verdes, ocres, siena, plasmadas a partir de pinceladas largas y manchas de color. Es una figuración contemporánea en la que el dibujo queda en segundo plano a favor del estudio de los volúmenes difuminados, denotando un estilo desenfadado en el que el trabajo de la luz y el color son los argumentos más importantes. Esto se hace posible gracias a la utilización de pinceladas sueltas y ágiles. El cuadro tiene marco de madera blanco.