Cuadro que representa un jardín en el que destaca la presencia de una alta peana marmórea con una escultura, predominan los tonos verdes y amarillos, además destaca el uso de grandes manchas de color con la técnica de la espátula. Es una figuración contemporánea en la que el dibujo queda en segundo plano a favor del estudio de los volúmenes difuminados, denotando un estilo desenfadado en el que el trabajo de la luz y el color son los argumentos más importantes. Esto se hace posible gracias a la utilización de pinceladas sueltas y ágiles. La obra esta firmada por su autor, "Luque Hernández", en el reverso del bastidor. El cuadro tiene un marco blanco.