Cuadro que representa un paisaje ribereño con varios árboles en uno de sus márgenes. En la parte inferior aparece un río con agua levemente agitada por el impacto de un objeto. En esta superficie aparece reflejos distorsionados de los elementos de que están en la orilla: barcas rojas, la casetilla blanca y un objeto vertical rosa. Al fordo, el artista plantea vegetación y árboles difuminados que marcan la verticalidad de la obra. La pincelada es larga y suelta, aunque se mantiene cierto sentido geométrico en el dibujo.
Es una figuración contemporánea en la que el dibujo queda en segundo plano a favor del estudio de los volúmenes difuminados, denotando un estilo desenfadado en el que el trabajo de la luz y el color son los argumentos más importantes.
Posee un marco de protección de madera blanco.