Se trata de una planta de pequeño tamaño y porte rastrero que no sobrepasa los 20 cm. Sus tallos son débiles, decumbentes, rara vez erectos y ramificados desde la base. Las hojas inferiores son bipinnatisectas, rara vez tripinnatisectas, mientras que las superiores son pinnatisectas.
Sus flores aparecen agrupadas en capítulos solitarios y discoideos, con pedúnculos no ensanchados en la parte superior, con flores floculosas de 0,8 a 1 mm, de color amarillo o verde-amarillento. Florece a finales de invierno o comienzos de la primavera. Los frutos son aquenios de 0,7 a 0,9 mm, con glándulas y sin vilano.
Se diferencia de otras manzanillas por la carencia de las flores liguladas que dan los pétalos blancos en otras manzanillas. Habita en terrenos pisoteados y compactados.